Los circos nos ofrecen muchas enseñanzas que podemos utilizar en cualquier empresa. Imagine que su organización es como un circo, cada quien tiene una especialidad y metas especificas que cumplir, los payasos saben que tienen que hacer reír a niños, los magos tienen que sacar más conejos de sus chisteras y las trapecistas buscan volar cada día más alto. Todos los integrantes de un circo son tan diferentes, tan especiales, tan profesionales, son capaces de estar en tres pistas, concentrados en su función, siendo los mejores y permitiendo que los otros hagan su mejor trabajo. Yo creo que esto es el resultado de saberse únicos, de tener habilidades y principalmente sentir pasión por su trabajo. El reconocerse como únicos es función de la mente y el sentir pasión es función del corazón.
Ahora imagine el reto que tiene el dueño del circo, ¿cómo hacer para que dentro de tanta diversidad todos trabajen a la perfección, generen nuevos actos, se cuiden y protejan mutuamente sin importar quién es la estrella principal?
Yo creo que el secreto es reconocer que dentro de la diversidad todos tienen una un valor superior que entienden y comparten: El de Entretener.
La clave esta en hacer operativo un concepto, es decir que comportamiento especifico se va a multiplicar. Por ejemplo el concepto de entretener puede tener variantes para el Cirque du Soleil y para el Circo de Pekín, el primero buscará resaltar la música, el vestuario y efectos visuales, mientras que el Circo de Pekín buscará mayormente destreza acrobática. Todo esto marca protocolos de actuación compartidos por todos los integrantes.
La integración de todos los participantes de una organización en un mismo sentido conlleva una curiosa paradoja. Es decir, para alinear a un grupo de trabajo con los objetivos y metas organizacionales, se necesita primero desagregarlo. Llegar a la mínima y fundamental unidad: La persona.
Al reconocer a cada persona como única, comprendiendo que tiene aspiraciones y sueños diferentes, entendiéndolos y apoyándolos para que lo logren, estaremos creando las bases para obtener excelentes resultados.
Lo invito a llevar estos conceptos a la vida real. Haga un experimento y vea los resultados, pregunte a alguno de sus colaboradores por ejemplo: ¿Qué soñaban de niño/a?, ¿Cuál era su juego/entretenimiento favorito?, ¿En donde se ven en los próximos 5 años?, ¿Porque se presenta cada día a trabajar (y no se quede solo con la respuesta evidente del sueldo)?, ¿Que lo entristece?
Esta información le dará claves para la motivación y el desarrollo de esta persona.
Si no nos interesamos en regresar a la persona, las capacidades organizacionales son limitadas, totalmente robóticas, destinadas a mantener una sola línea, sin dar cabida a aprovechar todo el talento de su organización.